Hola John.
Han pasado cinco meses desde la primera operación y hoy he vuelto a andar. Los médicos están muy contentos con la evolución y con mi actitud. Yo vuelvo a sonreír.
Los primeros días fueron horribles, ya lo sabes. La incertidumbre es angustiosa. Cada noche, cuando mis padres salían de la habitación para irse a casa a descansar, deseaba dormirme para no volver a despertar. No podía asimilar un cambio tan drástico y repentino, un cambio por el que no podía culpar a nadie, ni siquiera a mí. De un día para otro, mi vida era distinta y no me gustaba nada, no la quería. Si hubiera tenido más valor, me la habría quitado, pero afortunadamente fui cobarde.
Después de dos meses y varias intervenciones estériles, llegaron a nuestros oídos historias de este centro. Al principio, tomamos la noticia con escepticismo, yo sobre todo. Mis padres habrían recurrido a curanderos y chamanes de tribus indígenas, en busca de un poco de esperanza. Yo no quería esperanzas, quería volver a andar. El viaje era largo y el tratamiento costoso, así que lo descarté.
Poco a poco, fue creciendo en mis padres la necesidad de hacer algo y este tratamiento parecía la opción menos absurda. Finalmente, lograron convencerme.
Venir aquí ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. No importa cómo acaben las cosas, he recuperado la ilusión por vivir. Tan enorme distancia, tanto tiempo... la gente que me rodeaba en mi día a día pronto fue posicionándose ante la adversidad. La mayoría desaparecieron, pues ya no les resultaba provechoso relacionarse conmigo, pero, los que quedaron, me mostraron tanto afecto y calor que me devolvieron las ganas de despertar por la mañana. Despertar, levantarme y andar.
Mi vida ha cambiado mucho, sí, pero ahora me gusta. Hoy he vuelto a andar y sé que pronto volveré a correr. Y, si no lo consigo, no importa, al menos tengo una meta por la que luchar.
Espero que todo vaya bien por allá. Tengo ganas de volver y tener contigo una de nuestras apasionadas discusiones. Dame un poco de tiempo, prometo compensarte.
Sinceramente,
Aubrey.
Día 1803 VDM
Hace 14 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario