martes, 12 de junio de 2007

La noche más larga

- ¡Oh! Al fin despiertas, muchacho.
- ¿Quién eres? ¿Fis... Fistandul? ¿eres tú, gnomo?
- Eso no importa ahora. ¿Sabes quién eres tú?
- Sí. Soy Giogal, muchacho de ojos tristes. Tú mismo me bautizaste.
- Vaya. Es la primera vez que utilizas ese nombre, ¿sabes? Parece que estás preparado.
- ¿Preparado? ¿Para qué?
- Para terminar lo que empezaste cuando nos conocimos.
- ¡Maldito gnomo! Ya no queda nada que terminar. Ya no queda nada, en realidad.
- ¿Todavía enfadado?
- ¿Por qué no me dijiste lo que había en tu estúpido frasco? Ya no queda nada de lo que un día consideré mi vida, mi hogar, ya no recuerdo nada... ya nadie me recuerda.
- Te lo adver...
- ¡Calla! Sabías que en aquel momento era débil, sabías que lo utilizaría más de la cuenta. Contabas con ello cuando me lo diste. Ni siquiera sé por qué sigo hablando contigo después de todo.
- ¿Tal vez no es tan mala tu nueva vida?
- Ni siquiera puedo saberlo... no recuerdo cómo era la anterior. No tengo nada con lo que compararla.
- Créeme. No echarías de menos nada de lo que tenías, aunque lo recordaras.
- ¿Puedes hacerme recordar?
- No, no está en mi mano, lo siento.
- ¡Lárgate, Fistandul!
- Espera, Giogal. Necesito preguntarte algo. Sabemos que se ha reabierto en ti la herida que hace un año cerramos con mucho trabajo. ¿Cómo te encuentras?
- ¿Qué os importa?
- Dentro de poco tendrás que tomar una decisión importante, una decisión que arrastrarás el resto de tu vida. No queremos que te equivoques y esa herida podría complicar las cosas.
- ...
- Vamos, Gio, sabes que queremos lo mejor para ti.
- No me encuentro del todo bien, la verdad. Me siento diferente, estoy nervioso, pero con ganas, con fuerza, me siento más poderoso de lo que puedo recordar.
- Entiendo... en cualquier caso, vigila esa herida, no podemos descuidar ni un detalle. Me marcho para que puedas descansar.
- Fistandul, espera.
- Dime.
- ¿Cuándo llegará ese momento?
- Esta noche. Será duro, doloroso y estarás solo.
- ¿Y qué hay de Flogis?
- Lo siento, ella no puede ayudarte en esto. Nadie puede.
- Será una noche larga.
- Sí, descansa... y recuerda que ni siquiera la noche más larga durará eternamente.