jueves, 20 de mayo de 2010

Twenty miles away

To the king of men, to when he deserves his throne back

Fear... twenty miles is not a huge distance, easily affordable on a walking day, but fear... senses become anaesthetized, daylight becomes darkness. No place to hide, no friendly hand to hold.

Eaten by the world... for a thousand days fighting to survive, losing weight to float in the polluted air, filling the lungs in the water. The night came down to cover the fields and stayed with me.

Recently, I killed a lion. Dying of starvation I was, although strong enough to face the past. His blood, blue as my dreams, flowed into the heavy stream, down to the ground. And the icicle became useless.

From the distance, there is harmony. No, that's not harmony, but flicking monotony. Lonely in the midst of the crowd, awoken by her kiss, and soon forgotten again. Just to be reborn as the misty magician of the seas.

sábado, 8 de mayo de 2010

Giogal

─¿Cómo te encuentras, muchacho?
─Bien, diría que sorprendentemente bien.
─Estupendo, creo que ha llegado el momento.
─El momento... ¿qué momento?
─Vas a volver, vas a retomar tu vida.
─¿¡Qué!?
─¿Qué ocurre? ¿No lo deseas?
─No, no es eso. Es... ¿cómo sabes que ha llegado el momento?
─Por el brillo de tu mirada.
─¿Mi mirada? ¿De qué estás hablando?
─Y tu físico. Ha costado, pero has respondido muy bien.
─Sí, es cierto que me siento mejor últimamente, pero...
─Saldrás esta noche.
─Fistandul...
─Dime.
─¿Volveré a verte?
─No, si todo va bien, no volveremos a vernos.
─Gracias, entonces.
─No hay de qué.
─Hasta siempre.
─Espera...
─¿Sí?
─Tú nombre, ya no te hace justicia. Desde hoy serás conocido como Giogal, el muchacho de ojos dulces.

martes, 4 de mayo de 2010

El globo blanco (2)

Los niños se miran con ternura. Él sujeta la esfera de cristal mientras ella hincha un globo de color azul alrededor de esta. Lo sueltan y lo siguen con la mirada mientras se eleva lentamente. Llevan tanto tiempo repitiendo el mismo proceso que han olvidado sus razones. Un golpe sordo a escasos pasos de su posición les devuelve a la rutina.

Ponen todo su esmero en cada esfera que sellan, capturando recuerdos de seres humanos a los que nunca conocieron. Son solo escenas congeladas de vidas anónimas, pero irradian tanto sentimiento como una vida entera. Son los momentos más preciados de cada criatura, buscando la inmortalidad a bordo de un globo etéreo. Los niños completan de nuevo su trabajo y un globo verde parte camino a los cielos. Desaparece, dando paso al sonido del cristal rompiéndose contra el suelo.

Un nuevo recuerdo, un nuevo momento representativo de una vida, de otra persona anónima. Un globo de color blanco, casi transparente. Lo dejan volar y se miran esperanzados. Entrecruzan sus manos y sonríen. Esta vez seguro que lo consigue. Silencio, expectación... silencio... una flecha de plata, partida en dos, cae suavemente ante ellos.

El siguiente globo será púrpura, aunque ya poco importa si lo consigue o no. Los niños sienten el corazón henchido, al menos han salvado un alma...