miércoles, 31 de enero de 2007

Vie et mort

No tiene sentido, no trates de convencerme. No entiendes de honor ni de justicia. Golpeas a traición y sin miramiento. No, no voy a comprenderlo...

He consentido demasiado y estoy cansado de participar en tu juego. A partir de ahora, las reglas las pongo yo. Ya no te tengo miedo.

¡Mírame a los ojos! Están rojos e hinchados, sí, he llorado. Y lo volveré a hacer cada vez que golpees con dureza. Pero me estoy haciendo fuerte, más de lo que creí posible. Recibiré golpes, lloraré y afrontaré la tempestad... acepto tu reto.

Tómame hoy, esta noche, mientras duerma, o te arrepentirás de no haberlo hecho. Nunca lo tendrás tan fácil.

jueves, 25 de enero de 2007

Self destruction

How do you feel?

Please, don't cry, you will solve nothing with these tears. I know you are running on empty, but you need to go just one step beyond.

They don't understand, they can't. Don't forget they don't need to. You chose your path, don't you remember? There is no turning back, you now live in shadows.

So... what's wrong, sad-eyed boy? You're doing what you feel you should, there's nothing more to worry about.

They will never know the reason, you won't ever explain your moves... don't do it. It will soon be over, you know... what you do until it all ends is up to you.

You may feel loneliness, sadness, despair, incomprehension or discouragement, but don't be afraid, I'm taking care of you... forever.

lunes, 15 de enero de 2007

La escalera

El estudiante se encuentra en medio de un gran escalón, descalzo, con unos pantalones anchos como única prenda, el torso desnudo, mostrando sus grisáceas y desgastadas alas. La niebla no le permite ver más suelo que el que pisa en cada momento. Cree que está subiendo, aunque no lo recuerda, ni sabe por qué. Recuerda vagamente la última vez que se movió. Tal vez solo lo soñó.

¿Soñar? El estudiante no duerme, aunque las largas estancias en cada escalón le permiten pensar profundamente en su existencia, en su cometido; pensamientos límpidos en unas ocasiones, febriles en otras. No entiende por qué se encuentra en la escalera, ni cuántos escalones debe recorrer para llegar a su destino, pero cada nuevo paso le hace sentir más ligero, y puede desplegar un poco más sus alas.

Exhausto, de pie sobre su escalón, no consigue ver hacia dónde debe ir. No recuerda tampoco por dónde ha venido, ni cuándo llegó a la escalera. No recuerda nada que no sea la escalera. ¿Acaso ha estado en ella desde que nació?

Se concentra para dar un nuevo paso, pero es inútil, no sabe moverse. Reflexiona, otea su entorno. Es inútil, no ve nada. Tal vez ha alcanzado ya la cima. Pero... ¿qué cima? El estudiante se desespera y decide descartar esos pensamientos. Se concentra en su respiración. Al menos sigue respirando.

De pronto, se siente preparado para dar un nuevo paso y sube un escalón. ¿Qué le ha llevado a hacerlo? Un cúmulo de pensamientos, quizá. ¿Pensamientos de quién? ¿De él o del responsable de su existencia? ¿Y pensamientos de cuándo? No recuerda haber tenido ninguno recientemente. En cualquier caso, poco importan los detalles, pues se siente más ligero y más cerca de su destino.

El estudiante se encuentra en medio de un gran escalón, descalzo, con unos pantalones anchos como única prenda, el torso desnudo, mostrando sus grisáceas y desgastadas alas...