(Texto original de Flogisto)
"He llevado a cabo una labor, una grata labor dirigida al mundo y destinada a consolar nobles corazones: a aquellos a los que aprecio y al mundo sobre el que descansa el mío propio. No me refiero al mundo común, a ese mundo de los que, según he oído decir, no pueden soportar el dolor y únicamente ansían estar inmersos en la felicidad. Mi historia no está dirigida ni a su mundo ni a su forma de vivir; su vida y la mía son dos mundos aparte. Es a otro mundo al que me dirijo, al mundo que lleva en su corazón una carga de dulce amargura, que se deleita con ello y con el dolor de la nostalgia, que ama la vida y se entristece con la muerte, que ama la uerte y se entristece con la vida. Dejad que tenga mi mundo en ese mundo, que me condene o me salve con él."
No estuve el día en el que a tan valiente muchacho lo nombraron caballero pero he tenido el dulce honor de conocerlo. Dicen que su nombramiento fue solemne, silencioso y tal vez es el último caballero, un eterno luchador.
Libró batallas, muchas, de una sola guerra, luchó contra el Mundo Real ( lo seguirá haciendo), ha luchado con cierto mundo onírico, ha cabalgado desiertos, indagado el universo y visto la cara de la muerte.
Conocedor de ciencias, de letras, del cielo, de las tierras, visionario, en otro tiempo habría sido llamado mago... Mago y Caballero (Myrddin).
Una vez recogió a una guerrera en la orilla de un camino, entre hierbas, broza y barro. La muchacha estaba herida, sin su armadura, sin su escudo, perdida entre el camino y el mundo. Él le mostró cómo crear su arma y su escudo. Cuando el aullar del viento y el bramar del mar la atormentaran durante su camino le concedió la sabiduría de ensordecer, de desvanecerse ante el abismo... Ya curada de las heridas emprendió un camino solitario, por trazar, sin destino, incierto.
El Caballero un día decidió crear una nueva armadura, una nueva piel que le guiará a la libertad absoluta...
Desde la distancia la guerrera ha soñado con la nueva piel del Caballero, despierta con una amarga sonrisa... Se mira las manos, siguen atadas, sigue presa. Sólo depende de ella volar, pero no está preparada, sus alas no han crecido, son débiles. Lentamente se encoge en el rincón de piedra blanca y fría...

1 comentario:
y en roca blanca se transformó...
Publicar un comentario