- Abre los ojos, muchacho. Ha llegado la hora. Hay miles de personas esperándote, aunque todavía no lo saben.
- ¿Quién me habla? ¿Dónde estoy?
- Nada de eso importa ya. Cuando cruces la puerta, no intentes preguntar, nadie te oirá, no existes.
- ¿Quién me espera entonces?
- No lo sé. Levántate, vístete y sal de esta habitación. Tienes mucho por descubrir.
Día 1803 VDM
Hace 14 años

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