domingo, 6 de agosto de 2006

El globo blanco (1)

El arquero está de pie, erguido, sobre su pedestal. Se trata de una superficie circular de un metro de radio, sin paredes ni barandillas. Puede moverse con comodidad sobre ella, le gusta. Distingue a lo lejos el brillo de un globo rojo, tensa su arco y lo hace explotar. Del interior asoma una esfera de cristal, que cae pesadamente hasta que el arquero la pierde de vista.

Siempre que un globo explosiona, una bola de cristal cae al vacío. El pedestal es tan alto que el arquero no puede ver el suelo, aunque escucha el eco sordo y distante de las esferas quebrándose al chocar contra él. Esferas que cayeron mucho tiempo atrás. Gira sobre sus talones, apunta a un globo azul que subía a sus espaldas y una nueva bola se precipita al vacío.

Nunca se ha preocupado de reponer las flechas que gasta. Lo único que le importa es que siempre que ve un globo, tiene una preparada para hacerlo estallar. Tampoco recuerda cuánto tiempo lleva sobre el pedestal, pero se considera un experto, su puntería es excelente. Con el rabillo del ojo distingue el brillo de un objeto verde elevándose lentamente. Un nuevo globo explota, una nueva esfera cae.

Cuando los globos que revienta están cerca de él, consigue ver a través de la superficie translúcida de la esfera. Ve caras de personas, ve lugares; la gente ríe, grita, canta, llora. Son momentos capturados de vidas distantes. El arquero recuerda cada una de las escenas que ha visto y las hace propias. Lentamente tensa el arco y dispara su flecha. La afilada punta de plata rebota contra la superficie de goma de un globo blanco, y la flecha se parte en dos.

El arquero, perplejo, sigue el avance del globo con la mirada. Sabe que ha acertado de lleno y no vuelve a disparar. El globo se funde con las nubes... con la mirada puesta en las alturas, el arquero lanza una nueva flecha hacia el frente y un globo púrpura explosiona, dejando caer pesadamente su esfera de cristal.

No hay comentarios: