(Nota: esta historia fue creada a finales de 1999 ó 2000. Sin duda, ahora lo escribiría parecido, pero diferente, pero he preferido mantenerlo igual al original por el cariño que le guardo)
A Lora, hija del Sol, por el día en que el depredador se hizo apacible...
¡Mirad, está nevando!, qué bonito, ¿verdad? Por mi ventana puedo ver cómo se deslizan los copos, poco a poco... diría casi que van flotando, o incluso que alguno de ellos se resiste a moverse por la corriente y se desliza hacia el cielo...
Pero el cielo se mueve deprisa, es más rápido; pobre copito, nunca logrará alcanzarlo; 'si pudiera detener el tiempo por un solo instante', piensa, pero sabe que los copos nunca han tenido ese poder; le consuela pensar que, si parase el tiempo, él tampoco podría moverse, así que el cielo seguiría a la misma distancia, sería un acto inútil, ¿para qué parar el tiempo, entonces?
En su inusual camino, nota el roce del resto de copos, ¿no lo veis? ¿no podéis ver cómo se desgarran sus bordes y caen a gran velocidad en forma de agua, buscando el suelo?
Aunque llegase al cielo, aunque el cielo le esperase, seguramente ya no sería lo mismo, tal vez ni siquiera sería ya un copo...
Pasa a su lado una hermosa nube de algodón; tiene un color rosado y alegre, y permite con su brillo adivinar que el sol debe de estar cerca del horizonte. El suelo a estas alturas es casi uniforme, de color verde. Seguramente nadie puede ver el encuentro desde allí, por eso yo lo cuento...
La nube parece pesada, pero está cargada de buenos sentimientos, se siente ligera... Al ver al copito inmerso en su gran esfuerzo por alcanzar su sueño, no puede más que derramar tiernas lágrimas de pena... Sabe que nunca lo conseguirá, ha visto a otros copos intentarlo y nunca consiguen acercarse... el copito se perderá, no sabe qué decirle, cómo animarle, cómo ayudarle... 'el cielo está hoy especialmente hermoso, ¿verdad?', le dice después de esconder sus lágrimas...
Y cuando el copo se ha alejado de ella, comienza a llorar amargamente... ni siquiera su felicidad es capaz de apaciguar el llanto por la víctima de la ignorancia y la ilusión... Y llora, llora hasta que no tiene más gotas, hasta que su propia existencia peligra... ¿no lo veis? ¡Está lloviendo!
Pero en el copo se ha dibujado la mayor de las sonrisas que ella jamás ha visto, ha valido la pena...
Día 1803 VDM
Hace 14 años

3 comentarios:
Buenas!
Menuda sorpresa! Despues de tenernos olvidados a tus lectores durante algun tiempo ha sido muy agradable volver a ver entradas en este blog.
Sigues en mis Bookmarks del mozilla.
Saludos.
mansolaz.
Desde que lo publicaste me he preguntado si esto iba por mi...
Para responder, tendré que saber quién eres, "A".
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